Categoría: Articulos

  • Hablar con el barrio, no sobre el barrio

    Hablar con el barrio, no sobre el barrio


    Por: Dra. (c) Arqta. Carolina Novo Boza

    Hay barrios que no aparecen en las guías patrimoniales ni en los catastros oficiales, pero que sostienen, a pulso, la memoria de una ciudad. Relatos de Barrios es un proyecto editorial y de investigación del Departamento de Arquitectura USerena que parte de una convicción simple: la memoria oral también construye patrimonio. Estas son las preguntas, los métodos y las voces que han hecho posible esta línea de trabajo.

    Una pregunta que vino del territorio

    Relatos de Barrios nace de una incomodidad. Cuando uno mira los listados oficiales de inmuebles, conjuntos y zonas con protección patrimonial en la Región de Coquimbo, ciertos barrios populares, obreros y ferroviarios simplemente no están. No están porque no fueron pensados desde la monumentalidad, porque no portan firmas reconocidas, porque su valor no se mide bien con los instrumentos que hemos heredado. Sin embargo, son lugares densos en historia urbana: en ellos se condensan políticas habitacionales del siglo XX, formas cooperativas de organización vecinal, oficios, rituales cotidianos, paisajes industriales. Son, en rigor, infraestructura de la memoria colectiva. Lo que está en juego, en el fondo, es lo que Alegría, Acevedo y Rojas (2018) han llamado el giro social del patrimonio: el desplazamiento desde una categoría rígida, monumental y elitista hacia una noción que se abre a las memorias colectivas y a las experiencias cotidianas.

    La pregunta inicial, entonces, no fue cómo documentar un barrio, sino cómo construir conocimiento patrimonial junto con quienes lo habitan. Esa diferencia gramatical; del “sobre” al “con”,  ha terminado por organizar todo el proyecto. La universidad llega al territorio no a explicarlo, sino a escucharlo; y luego, a devolver ese material elaborado en forma de libro, exposición, registro audiovisual, charlas e instancias de difusión.

    Una metodología que aprende caminando

    Cada volumen de la serie combina tres capas de trabajo. La primera es la investigación histórica y urbana clásica: revisión de archivos, planimetría, cartografía, levantamiento arquitectónico. La segunda es el trabajo etnográfico: entrevistas en profundidad a vecinos y vecinas, recorridos compartidos, recopilación de fotografías familiares, identificación de hitos, oficios, anécdotas, conflictos. La tercera es la traducción gráfica y editorial: ilustración, fotografía contemporánea, diseño, edición. El libro es el lugar donde estas tres capas se vuelven una sola voz.

    Esta metodología supone equipos amplios y mixtos. En Villa Covico, por ejemplo, participaron académicos del departamento, alumnis USerena, ilustrador local, periodista (alumni también) que colaboraron en el levantamiento de entrevistas, equipos externos a cargo del registro arquitectónico, audiovisual y fotográfico, y una diseñadora editorial. Esa convergencia no es decorativa: cada lenguaje aporta una forma distinta de mirar el mismo barrio y de devolverle a la comunidad una imagen reconocible de sí misma.

    Dos barrios, dos preguntas

    El primer volumen de la serie, dirigido por Alejandro Orellana, abordó el Conjunto Habitacional Rengifo de La Serena, originalmente conocido como “Casas para obreros CCU”: un conjunto diseñado en 1957 por el arquitecto Carlos Feuereisen Polanco y construido en 1958 por la empresa Negochea y Vergara, que corresponde a una tipología característica de la vivienda obrera serenense de mediados del siglo XX. La investigación se materializó en un libro y un documental, y giró en torno a una pregunta de fondo: qué entendemos por patrimonio. La hipótesis del proyecto fue desplazar la mirada desde el objeto arquitectónico hacia la dimensión comunitaria de quienes lo habitan, recuperando la vida cotidiana del conjunto, sus formas de organización vecinal y los modos en que el barrio ha sido apropiado por sus residentes a lo largo de más de seis décadas.

    El caso Rengifo permitió fijar un método y una posición. Un método: combinar la investigación arquitectónica con el registro testimonial, el documental audiovisual y la edición del libro. Y una posición: que el valor patrimonial de un conjunto habitacional moderno no se agota en su autoría o en su tipología, sino que se prolonga en la trama de relaciones que ese conjunto hizo posible. Ese punto de partida es el que la serie ha seguido sosteniendo en cada nuevo volumen.

    El segundo volumen, dedicado a Villa Covico, en Coquimbo, abrió una pregunta distinta: la del barrio obrero ferroviario, un campo de estudio que en Chile ha sido trabajado especialmente a partir de la experiencia santiaguina del Ferrocarril al Sur y su entramado de maestranzas y poblaciones obreras (Ortega e Ibarra 2021). La Covico se consolidó a mediados del siglo XX, conformado por viviendas y equipamientos vinculados a la Nueva Estación Coquimbo y a los trabajos de renovación impulsados por el Plan Serena entre 1948 y 1952. Allí el oficio ferroviario se heredó de generación en generación, la cooperativa fue mecanismo de acceso a la vivienda, y la estación operó como centro de gravedad afectivo de toda una comunidad. Hoy ese barrio no cuenta con la protección patrimonial que su densidad histórica ameritaría, y esa es, precisamente, una de las preguntas que el libro pone sobre la mesa.

    Una tarde en La Covico

    En una de las tardes de trabajo en terreno, sentadas en torno a una mesa con té y fotografías antiguas, una vecina describió la infancia junto a la estación: el sonido de los trenes que marcaban las horas, el olor de la maestranza, las celebraciones comunitarias en el club, la conciencia temprana de pertenecer a un oficio. Otra vecina trajo el álbum familiar y, al pasar las páginas, fue nombrando casa por casa, recordando quién vivía dónde, qué oficio tenía cada padre o madre, qué pasó después con cada familia cuando los talleres cerraron. Esa tarde aprendimos algo difícil de enseñar en una sala de clases: que un barrio no es un conjunto de edificios, sino un conjunto de relaciones sostenidas en el tiempo.

    Cuando, meses después, presentamos el libro en compañía de las familias entrevistadas, el presidente de la agrupación Hijos de la Covico nos dijo que lo importante no era solo el libro publicado, sino el modo en que se había construido: lentamente, escuchando, respetando los tiempos del barrio. Ese juicio comunitario fue, para nosotras y nosotros, un indicador de calidad mucho más exigente que cualquier métrica académica.

    De la investigación al aula, y del aula al territorio

    Una de las dimensiones que más nos interesa del proyecto es su capacidad de circular hacia la docencia. El material generado (entrevistas, cartografías, registros fotográficos, planimetrías, ilustraciones) alimentan ejercicios de taller, cursos teóricos y experiencias formativas dentro y fuera de la Universidad. En el lanzamiento de Villa Covico, por ejemplo, participaron estudiantes de tercero y cuarto medio del diferenciado de Diseño y Arquitectura del colegio Saint Mary School Sindempart, acercándose a un proceso editorial universitario y, sobre todo, a la idea de que la historia de su propia región es materia de estudio legítima.

    Esa porosidad entre investigación, docencia y vinculación con el medio es, para nosotras y nosotros, la verdadera contribución del proyecto. No se trata de tres funciones universitarias separadas que coinciden por casualidad, sino de un mismo gesto: producir conocimiento situado, devolverlo al territorio y formar a una nueva generación de arquitectos y arquitectas capaces de mirar la ciudad desde sus márgenes.

    Lo que viene

    Relatos de Barrios es una serie en curso. Cada volumen es, en sí mismo, un caso de estudio; pero el conjunto va dibujando un mapa alternativo de la región: un atlas de barrios que el catastro oficial no ve y que, sin embargo, sostienen buena parte de la identidad urbana del norte de Chile. Lo que viene son nuevos casos, nuevas alianzas con comunidades, y la consolidación de una línea de investigación que la Escuela de Arquitectura USerena entiende como parte central de su proyecto académico.

    Si algo hemos aprendido en este recorrido es que el patrimonio no es un inventario cerrado, sino una conversación abierta. Y que, para que esa conversación sea honesta, hay que aprender a hablar con el barrio, no sobre el barrio.

    Referencias

    Alegría Licuime, Luis, Pía Acevedo Méndez, y Carlos Rojas Sancristoful. 2018. “Patrimonio cultural y memoria. El giro social de la memoria.” Revista Austral de Ciencias Sociales, n.º 34: 21–35. https://doi.org/10.4206/rev.austral.cienc.soc.2018.n34-03.

    Novo Boza, Carolina, Alejandro Orellana McBride, Javier Fredes González, y Camila Valencia Altamirano. 2025. Relatos de Barrios: Villa Covico. La Serena: Editorial Universidad de La Serena. ISBN 978-956-6454-05-2. https://relatosdebarrios.cl/villacovico.

    Orellana McBride, Alejandro, Carolina Novo Boza, Camila Valencia Altamirano, y Javier Fredes González. 2023. Relatos de Barrios: Conjunto Habitacional Rengifo. La Serena: Editorial Universidad de La Serena. ISBN 978-956-6071-31-0. https://relatosdebarrios.cl/conjuntohabitacionalrengifo.

    Ortega, Andrea, y Macarena Ibarra. 2021. “La dimensión política del patrimonio. Reivindicación del valor social del ferrocarril en Chile entre dictadura y democracia (1973-2012).” Perfiles Latinoamericanos 29 (58): 1–26.

    Pizzi Kirschbaum, Marcela, María Paz Valenzuela Blossin, y Juan Benavides Courtois. 2009. El patrimonio arquitectónico industrial en torno al ex ferrocarril de circunvalación de Santiago: Testimonio del desarrollo industrial manufacturero en el siglo XX. Santiago: Universidad de Chile, Facultad de Arquitectura y Urbanismo.

    Ficha del proyecto

    Serie: Relatos de Barrios – Editorial USerena.

    web: https://www.relatosdebarrios.cl/

    Volúmenes publicados:
    Vol. I, Conjunto Habitacional Rengifo (La Serena, 2023, ISBN 9789566071310);
    Vol. II, Villa Covico (Coquimbo, 2025, ISBN 978-956-6454-05-2).

    Equipo Vol. II: Carolina Novo Boza, Alejandro Orellana McBride, Javier Fredes González (Departamento de Arquitectura USerena); Camila Valencia Altamirano (Arquitecta alumni); ilustraciones de Vincent Gatica; levantamiento de entrevistas de Rodán Castro; diseño editorial de Verónica Molina; levantamiento arquitectónico por Emergente Arquitectura, registro fotográfico por Séptimo Rastro y dela.photo.

    Financiamiento: Fondart 2024, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Impresión financiada por proyecto ULS 21992 Polo Científico y Tecnológico ULS.

    Acceso abierto: relatosdebarrios.cl/villacovico | UPCommons (hdl.handle.net/2117/455252).

    Han participado:

    Rodán Castro, Vincent Gatica, Constanza Valencia, Verónica Molina, Ximena Araya, Víctor Soto, Flabio Pastén, Ignacio Molina, Rocío Torres, Daniela Garmendia

    Han colaborado:

    Séptimo Rastro, Vista 3D, De la photo, Departamento de Arquitectura de la Universidad de La Serena

  • Apuntes sobre la ‘’buena composición’’ en el contexto compositivo académico y bajo la secuencia módulo-motivo-muestra elemental

    Apuntes sobre la ‘’buena composición’’ en el contexto compositivo académico y bajo la secuencia módulo-motivo-muestra elemental

    Por: Arq. Axel González Perez

    La composición en disciplinas de índole proyectual como arquitectura y diseño se encuentra sujeta a dos grandes variables: La forma/espacio y la experiencia colectiva perceptual del ser humano hacia esta.

    Componer implica estructurar, encajar, poner a conversar a las formas. Esto implica necesariamente conocer la esencia geométrica de estas, que queda determinada por nudos y rectas notables de estas. Pero conocer la ‘’vida de las formas’’ como señalaba Atilio Marcolli, precisa el conocimiento de sus posibilidades de articulación; las cuales están geométricamente determinadas por su estructura portante y modular.

    Conocer la esencia de las formas de manera individual permite entender sus posibilidades de asociación con otras, posibilitando la conversación/encaje/estructuración entre ellas en armonía compositiva. Sin embargo, lo meramente geométrico no garantiza el éxito en el ejercicio compositivo, pues la disposición de estas formas está sujeta a la lectura perceptiva del ser humano, la cual se encuentra regida por leyes objetivas de la percepción enmarcadas dentro de las leyes del campo gestáltico. Leyes como la de semejanza, proximidad, completamiento de la forma, forma oculta, continuidad y figura fondo; rigen la lectura del espacio en su conversación geométrica.

    La búsqueda compositiva explora estructuraciones que denoten novedad en estas lecturas y esta novedad sucede cuando la lectura compositiva encuentra el balance entre lo armónico y lo caótico/sorpresivo. Lo armónico permite lecturas fluidas del espacio, pero al mismo tiempo pueden ceder a lo excesivamente regular o monótono. De aquello nacen observaciones que apuntan especialmente al contexto formativo académico, llevando a los estudiantes hacia estructuras compositivas que escapen de lo previsible y trillado. Un ejemplo recurrente es la simetría, la cual entrega circunstancias espaciales pronosticables en demasía (Lo que está a la derecha se repite hacia la izquierda, lo que está hacia arriba se repite hacia abajo). Otro ejemplo muy similar es el escalonamiento/degradado (El llegar de manera escalonada de punto A a punto B). Estas estructuras no requieren una educación visual depurada para ser aprendidas, pues están muy incorporadas en la experiencia colectiva perceptual y representan las dos variantes compositivas más recurrentes en todos aquellos que abordan el ejercicio compositivo sin contar con una educación visual. El estudiante de arquitectura, cuya materia prima es el espacio, precisa explorar variantes articulativas que requieran una búsqueda más profunda.

    Algunas de las más recurrentes debilidades compositivas presentadas en ejercicios desarrollados por estudiantes se listan a continuación:

    1.Espacios residuales que no dan claridad de una voluntad de diseño. (Proporciones lleno/vacío desmedidas)

    2.Relaciones entre figuras a través de vértices. (Representa la manera más facilista de establecer relaciones formales)

    3.Relaciones geométrico-espaciales deficientes entre motivos/muestras elementales. (Esencias formales en disparidad/pocas oportunidades de conversación geométrica entre llenos/vacíos)

    4.Simetría/escalonamientos/degradados.

    5.Extensiones/coincidencias/espacialidades que denotan circunstancias espaciales que no están siendo controladas o que son casuales. (La voluntad del compositor debe ser clara, en cuyo caso contrario lo casual denota un ejercicio compositivo que no está siendo dominado/planificado)

    6.Secuencias compositivas muy regulares que requieren algún punto de ruptura controlada que complejice la secuencia compositiva y escape de lo totalmente predecible.

    7.Ausencia de puntos focales o direccionalidades (Ejercicios compositivos planos, donde lo armónico se explota en demasía)

    Muy importante hacer mención a la ‘’repetición’’ como recurso compositivo, el cual clarifica las instancias espaciales de interés para el compositor. Sin repetición, las lecturas del espacio quedan incompletas y las instancias virtuosas quedan opacadas por el resto de los elementos en el espacio.

    Otro recurso compositivo es el tiempo espacial. Secuencias cortas requieren una mayor agudeza compositiva, requiriendo la aparición de las virtudes compositivas de manera inmediata. La muestra elemental puede ser considerada como una instancia espacial corta, en la cual se suelen buscar instancias puntuales de interés compositivo y que luego en sus operatorias de completamiento espacial con un mayor tiempo compositivo, se pretende encontrar las virtudes que en una instancia inicial tan breve quedaban como solo una oportunidad.

  • Huellas imborrables. El legado de las primeras arquitectas en la región.

    Huellas imborrables. El legado de las primeras arquitectas en la región.

    De manera sistemática en la historia se ha invisibilizado el rol de las mujeres, la arquitectura no es su excepción. Visibilizar el aporte de las primeras arquitectas colegiadas y reconocer su legado es el desafío de MUPA, un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART) Regional.

    Un equipo conformado por las arquitectas Solange Miranda Coletti, Carolina Novo Boza, Olivia Fox Pedraza y Stephanie Lara Alfaro. Se adjudicaron un proyecto FONDART que tiene como objetivo principal visibilizar el legado femenino en la producción arquitectónica llevada a cabo en las ciudades de La Serena y Coquimbo.

    Por medio de un trabajo documental a través de entrevistas, recopilación de material de archivo y la elaboración de cápsulas audiovisuales, buscan reconocer y preservar las contribuciones de las primeras arquitectas colegiadas en la región.  La iniciativa se encuentra en fase de desarrollo, terminando la etapa de grabación a las seis arquitectas seleccionadas que busca reconocer el papel de estas mujeres en la historia de esta disciplina, revalorizando su lugar en la historia.

    Cada una de ella nos presentarán parte de su vida profesional en los que se podrá apreciar los diferentes aportes que han desarrollado, desde la creación de la primera escuela de arquitectura de la región, la labor docente; la arquitectura y construcción en tierra; el trabajo de urbanismo y de planificación urbana; hasta la contribución en el área de la construcción de la región de Coquimbo.

    Olivia Fox Pedraza, directora del proyecto, arquitecta y académica de la Universidad Central, señaló acerca de la relevancia de esta iniciativa “como equipo y como arquitectas, estamos muy contentas con el desarrollo de este proyecto. Es una iniciativa pionera en nuestra región y que era preciso realizar desde hace tiempo. Es muy poco o nada el conocimiento que se tiene de las arquitectas que desde diferentes ámbitos de su quehacer profesional han aportado en la construcción de la ciudad que habitamos hoy en día y que para nosotras es muy importante que se conozca”.

    Por su parte, encargada de investigación del proyecto, arquitecta y académica de la Universidad de La Serena, Stephanie Lara destacó “revelar los aportes de estas arquitectas, de estas primeras colegiadas, porque sin duda alguna, han dejado una huella en la ciudad con sus gestiones a partir de sus iniciativas y de todos sus talentos que han puesto en esta profesión, ya sea a través de sus obras, gestión pública, docencia, etcétera”.

    Además, señaló “una vez que entramos en el mundo de la docencia, nos percatamos, también, que no se trata de un tema local, sino más bien global, la invisibilización de los aportes femeninos de la arquitectura y el urbanismo, una falta de bibliografías, sino también la falta de referentes femeninos en esta disciplina”.

    Sumado a esto, el proyecto contempla los conversatorios divulgativos e instancias de vinculación con el medio mediante rutas de reconocimiento de la presencia femenina en la ciudad por medio de Femirutas, las actividades serán informadas en el Instagram @mupa.cl .

  • Proceso de Renovación Curricular

    Proceso de Renovación Curricular

    A toda la comunidad de la escuela de Arquitectura de la Universidad de La Serena:

    Actualmente se está llevando a cabo el proceso de renovación curricular de nuestra escuela, el cual tiene varias etapas de desarrollo visualizadas en la imagen superior del estado de avance.

    Durante el año 2018 se realizaron los informes de diagnóstico, y desde el año 2013 se trabajó en el diseño del perfil de egreso de la carrera, Perfil que fue aprobado el día 23 de Septiembre de 2020.

    Durante el mes de Octubre se está realizando el análisis de las fortalezas y nudos críticos del plan vigente, de acuerdo a los programas vigentes y el cruce de la información con los informantes clave.

    Posteriormente en el mes de Diciembre de 2020 se hará una Propuesta del Plan de Estudios y Diagramación de una nueva Malla Curricular.

    En Enero de 2021, se trabajará en los resultados de aprendizaje y programas de las asignaturas.

    Para entregar en el mes de Marzo un Informe del proceso de Renovación Curricular.

    Para lograr entre el mes de Marzo y Mayo de 2021 la Aprobación de la propuesta de Renovación Curricular.

    Se adjuntan las imágenes del calendario en la siguiente galería:

    A continuación les compartimos la presentación del perfil de egreso que se realizó para su validación el pasado 23 de Septiembre de 2020, ante el consejo de la Facultad de Ingeniería.

  • T A L L E R   D E S D E   L A   V E N T A N A 

    T A L L E R D E S D E L A V E N T A N A 

    1er Semestre remoto 2020-Taller I

    El taller de primer año implica el fin de muchas cosas, el proceso creativo implica muchas veces la destrucción de la materia que lo sustenta.

    Las visiones preconcebidas son desarmadas gradualmente por el desarrollo de la capacidad de observación, siendo el taller de primer año un espacio para descubrir lo ignorado, no para demostrar lo sabido.

    La ciudad aparece como el campo de estudio, porque la arquitectura la construye y la arquitectura se nutre de ella.

    Contexto

    Este semestre será especial, las medidas de resguardo a causa del COVID-19 nos imponen una relación a distancia y un hacer confinado en nuestro espacio propio.

    Los alumnos de este taller nunca han tenido la experiencia universitaria, no conocen la escuela de arquitectura, y no conocen tampoco a sus compañeros, lo que hace todo un desafío comprometerlos en esta experiencia y sostener su entusiasmo.

    Equipo de profesores del Taller I desde la Ventana

    Sección 1: Mg. Arquitecto Macarena Díaz-Arquitecto Alma Ponce

    Sección 2: Arquitecto Stephanie Lara-Arquitecto Alvaro Saavedra

    Sección 3: Dr. Arquitecto Alejandro Orellana-Mg. Arquitecto Olivia Fox

    El espacio del confinamiento sin gravedad 

    Para poder salir del confinamiento, primero lo debemos observar, medir, dimensionar, re-entender. El espacio de nuestra cotidianeidad debe transformarse en el espacio de lo extraordinario a fin de que lo podamos ver como por primera vez.

    El croquis ha sido una herramienta tradicional para la observación y el diseño arquitectónico. Sin embargo, en lo contemporáneo -saturado de imagen inmediata- lo mediato del croquis -el tiempo, la mano, el lápiz- pierde significado. Se tiende a valorar el dibujo -objeto- como producto, cuando lo importante es su producción. El taller buscará la significación del croquis como proceso a partir del estudiante. Los primeros trazos nacen del cuerpo y su geografía, comprender la inmediatez del propio cuerpo, luego éste en el espacio, avanzando hasta el registro de las distancias en las que habitamos en lo cotidiano; desde la propiocepción a la orientación.

    Explorar las ventanas (hito 1) 

    Una ventana es un vano, es decir una parte del muro donde no hay materia o sustancia. Es un vacío con propósito que permite que el afuera se haga un poco adentro y el adentro un poco afuera.

    Las ventanas vinculan al cuerpo en confinamiento con la ciudad, a través de la luz, el sonido y las vistas.

    Se iniciará la exploración de las cuatro dimensiones del espacio-tiempo desde la familiaridad de lo bidimensional de un marco, una pantalla o una pintura, para luego ir develando la profundidad espacial que permite la ventana y el transcurrir del tiempo que le da sentido.

    La historia que cuenta mi ventana, está basado en la exploración de la ventana: las observaciones de la luz y el espacio de confinamiento.

    Habitar la ventana (hito 2)

    La ventana no es tan sólo un objeto espacial, en si misma puede constituir espacio habitable.

    En el confinamiento la ventana aumenta su profundidad y a través de la observación, la memoria y la imaginación es posible situarse en la virtualidad para abandonar parcialmente el confinamiento, asomándose a nuevos espacios, lugares distantes, irreales o perdidos.

    Nos situaremos en una ventana híbrida entre lo físico y lo virtual para observar múltiples visiones de lo urbano.

    La libertad que nos otorga el habitar este espacio indefinido nos permite re-mirar tanto el confinamiento como lo urbano, re-inventando la ciudad desde una nueva visión.

    Experiencia sensible de la luz, está basado en la construcción de un cubo que atrapa la luz, y permite configurar un espacio habitable en la ventana.

    Proyectar una ventana (hito 3)

    Abrir una ventana es crear vacío en la materia. Esto es muy cercano a una definición de arquitectura. Nuestros cuerpos habitan el vacío que deja la materia –muros, suelos y cubiertas-. El espacio de confinamiento es vacío, pero lo vemos como un lleno porque nuestro cuerpo es materia. La arquitectura se propone crear un vacío cualificado. Un espacio donde la medida y la luz dan lugar a un tiempo intencionado, donde la vida transcurre de un modo particular.

    Abrir una ventana donde no existe y de un modo nuevo, nos permitirá proyectar un espacio habitable, cualificado e intencionado, en el cual, a través de la virtualidad del proyecto se podrá experimentar la medida de la luz y el tiempo.

    La espacialidad del cubo refundará el hogar. Los lugares que deben ser, gracias a esta luz, refundarán el hogar y renombrarán sus recintos.

    Taller multimedios 

    Las herramientas son tan diversas como las manos que las ocupan. Todas están permitidas a lo largo del proceso –dentro de lo ético y estético-. El taller operará con la hibridación de lo digital y lo manual. Sin embargo, en el contexto de docencia remota, para ser parte del taller, todo debe ser digitalizado. Los ejercicios realizados alternarán entre ambas dimensiones -física y virtual- utilizando indistintamente las herramientas que mejor cumplan los propósitos planteados.

    Registro y acumulación 

    La noción lineal del acto proyectual como una secuencia de procesos sucesivos debe dar paso a una acción iterativa, de ciclos en espiral que integran la dimensión temporal en las acciones espaciales.

    La acumulación de evidencias no sólo permite la construcción de un relato -historia- sino que incide en la construcción del espacio en el que se proyecta -la hoja en blanco es una ilusión-. Este proceso de acumulación o capitalización proyectual es necesario para la reproducción creativa, traducciones y articulaciones de lo producido. Todo registra, se dibuja, se fotografía, se modela, se reconstruye. Para esto se lleva un libro de cuentas, operaciones sumativas de creatividad en un registro auditable.

    Evaluando la presencia, la sorpresa y la paciencia 

    Al iniciar el taller es vital la presencia del estudiante, que, por su naturaleza binaria, sólo admite absolutos, nadie puede estar un porcentaje presente y otro tanto ausente, independiente de las reflexiones metafísicas que se puedan elaborar al respecto.

    El desarrollo del taller se enfoca en la sorpresa. En el taller 1 no hay preconcepciones de perfección con las cuales comparar el trabajo de un estudiante. Es decir, no existe el 7,0 inalcanzable. Todos comenten ‘errores’, y el ‘error’ es parte del camino, parte de la búsqueda. Lo que interesa en el proceso es la capacidad de sorprender, el encuentro con lo nuevo y el entusiasmo con que se pone en valor. La excelencia es un proceso de construcción acumulativa, no de evasión del error.

    El taller implica tiempo y dedicación, por lo que la evaluación de largo plazo se relaciona con la paciencia. No basta con la presencia, ni el entusiasmo por la sorpresa, se requiere compromiso.

    Primero se debe estar, luego buscar y sorprenderse, para finalmente saber mostrar con cuidado y delicadeza. La tercera calificación dará cuenta del cuidado, la constancia y la fineza que requiere la arquitectura.

    Los trabajos de todas las secciones y todos los hitos, se encuentran publicados, revisar los enlaces:

    https://issuu.com/home/published/hito_1

    https://issuu.com/home/published/hito_2_red

    https://issuu.com/home/published/hito_3_issuu

    Los mejores trabajos de cada hito y sección en la siguiente Galería:

  • De la ventana al habitáculo.

    De la ventana al habitáculo.

    “…la única posibilidad que el hombre tiene para ser
    y estar en el mundo es habitándolo…”
    Martin Heidegger

    DE LA VENTANA AL HABITÁCULO.
    Por Sebastian Bazo.

    La ventana como vivencia espacial

    El filósofo Martin Heidegger, en agosto de 1951 dictó la conferencia “Construir, Habitar, Pensar”. Este texto ha permitido reflexionar y repensar el espacio no solo como la matriz geométrica del proyecto físico y técnico, sino como algo construido y vivido, es decir, como lugar.
    Para indicarnos el camino al habitar, Heidegger hace la elocuente diferencia entre lugar y espacio recurriendo a la descripción del puente de la ciudad de Heidelberg. Con esta evidencia hace una clara distinción entre lo existencial del primero y lo físico del segundo, caracterizando los lugares como aquellas presencias, cosas o construcciones, que se revelan como un modo de acceso a la relación entre hombre y espacio. Y es esta relación la que se debe tomar como referencia fundamental y antecedente esencial en la arquitectura para la configuración espacial. Así, tanto las cosas como las construcciones emergen como lugares portadores de una invitación a un habitar, que es la tarea que le corresponde hacer a la arquitectura.
    El arquitecto finlandés Juhani Pallasmaa también nos habla del espacio existencial, similar a Heidegger, haciendo la diferencia entre el espacio vivido y el espacio físico y geométrico,
    Vivimos en mundos donde lo material y lo mental, lo experimentado, lo recortado y lo imaginario se funden completamente entre sí. En consecuencia, la realidad vivida no sigue las reglas del espacio ni del tiempo tal como vienen descritas en la física. 1
    Con esta frase se podría deducir que el espacio existencial vivido, es aquel que se configura a través de los significados y valores. Por eso entender la ventana como una experiencia supone la vivencia de un espacio, por lo tanto, la conformación de un lugar.
    La ventana trabaja en complemento con varios elementos, pero su inseparable es el muro, el cual, tiene la capacidad de acoger algunos usos, según su espesor, dotándolo de funciones más complejas que solo delimitar un espacio.
    Los castillos británicos del siglo XII, que tanto le gustaban a Louis Kahn, son ejemplo del papel que jugaban los muros perimetrales en la configuración de los espacios interiores. El grosor de su construcción, por razones tanto estructurales como defensivas, era capaz de recibir las funciones necesarias para liberar al espacio principal, llegando a constituir en algunos casos espacios servidores, pequeñas habitaciones que -como gustaba decir a Kahn- servían a la habitación principal.
    Algo similar ocurre cuando se construye un espesor relevante, aunque no sea necesariamente un espacio servidor como los nombraba Kahn en cuanto a las funciones que son capaces de brindar, sino en la potencialidad de otorgarle atributos a otro espacio para lograr un bien mayor. Esto queda en evidencia cuando trabaja en complemento con la ventana.
    En la casa Lis de Jørn Utzon en Mallorca, las ventanas son protagonistas del espacio en cada habitación y se encuentran profundamente empotradas, enmarcando pequeñas vistas interiores, en ocasión con muebles colocados para contemplar la gran vista hacia el horizonte del Mediterráneo. Las ventanas donde Utzon logra su mayor esplendor están en la sala de estar, donde éstas sostienen la línea recortada del horizonte suspendido e inmóvil, una presencia cautivadora de la única línea perfecta presente en la naturaleza.

    La luz adquiere una cualidad pictórica, sus ventanas grandes y toscas fuerzan la luz del día a entrar de manera dramática y rotunda deslizándose por el suelo y los muros de piedra, mientras el sol sigue su recorrido diario. Estas ventanas piramidales son espacios que miran al mar, le proporcionan su cualidad espacial a éste, dejándolo aparecer imponente. Su lado superior -que hace de techo- baja, recortando el cielo y apareciendo solo una franja delgada de este, ganando espacio el mar en el cuadro, sin embargo, hay imágenes que muestran que, a la altura de una persona sentada en la sala de estar, el paisaje se equilibra y aparece el vano casi perfectamente dividido entre mar y cielo por el horizonte.
    Me es imposible no imaginar, al mirar la planta, un recorrido por ese gran borde, tan expresivo y llamativo en el dibujo, poroso en cuanto a su materialidad, pero también por la profundidad de su fachada interior. Aunque estas ventanas sugieren meterse dentro, sentarse a ver el mar junto a una copa, leer un libro o incluso hacer la siesta, las fotografías encontradas y en los escritos leídos, generalmente se toma distancia de ellas, habitando con la mirada, que se mantiene atenta y relacionada con el protagonista real, el paisaje construido.
    Indagando en los espesores de muro en relación con la ventana, podemos encontrar espacios que permiten ser habitados. Éstos suelen tener algunas características de habitáculo, es decir, recintos de dimensiones reducidas, que suponen un cambio de escala y que dan la sensación de estar en algo mínimo -una tienda de campaña- donde el cuerpo también se encoge, se acomoda, se adecua a un habitar mínimo, al igual como lo hace un gato al girar hasta encontrar la posición perfecta para estar allí por horas.
    Estratégicamente colocadas, estas ventanas pueden generan múltiples relaciones, ya que no solo se habita un espacio mínimo, sino que se hace de éste un lugar que guarda cierta intimidad, a través del ámbito de la ventana y por su condición de intermedio.
    Habitando el límite
    Trabajar hoy en día como arquitecto supone hacerse cargo de diferentes aspectos de la vida contemporánea, uno de estos aspectos que nos toca directamente, es intervenir sobre lo existente, sobre lo construido, sobre la ciudad consolidada y compleja. En este contexto surgen propuestas donde se decide intervenir el límite, modificando la morfología de lo existente.
    Un caso ejemplar en esta idea de construir un nuevo límite es la Hexenhaus de Alison y Peter Smithson, ellos se encontraron con un edificio preexistente, el cual, consistía en una construcción rectangular de dos plantas en piedra y una cubierta de dos aguas. La casa estaba ubicada en una ladera, resguardada entre un muro y un perímetro denso de árboles.

    La casa de piedra vio su límite interior y exterior redibujado a partir de sucesivas ventanas, galerías y porches, expandiendo el interior de la casa a partir de los vanos de las ventanas preexistentes en las paredes de piedra hacia el exterior. En contraste con las paredes preexistentes densas y opacas, las nuevas estructuras propuestas por los Smithson son ligeras, ejecutadas en carpintería de madera y cristal. Este tipo de intervención en los vanos existentes modificó completamente la relación que la casa establecía con el exterior.
    Sin embargo, lo más interesante que estas nuevas estructuras introducen en la casa, es la nueva forma en que el habitante se relaciona con el exterior. Si anteriormente los vanos se limitaban a permitir el paso entre interior y exterior, tras la intervención de los arquitectos, estos se transformaron en habitáculos mediadores. Estos lugares permiten la fricción en aquel espacio que anteriormente era solo de tránsito, invitando ahora a una estancia, dejando plasmada espacialmente las prácticas del habitar y las transformaciones de los usos de la casa.
    El proceso del proyecto se va desarrollando a lo largo del tiempo, como si el espacio se fuese tejiendo en la medida que se habita, configurando una forma arquitectónica que expresa la manera de habitar el espacio ante la perspectiva de cambio de la vida. Peter Smithson se refería a esta casa a través de la siguiente comparación según las decisiones:
    Fue especialmente durante el intercambio de ideas acerca de la transformación de esta casa cuando emergió la inusual calidad de esta relación cliente-arquitecto: una relación que a los Smithson les gustaba comparar con la existente entre Gerrit Rietveld y Truus Schroder-Schader en Utrecht. Comparación a la que ellos se apresuraban a añadir que la Señora Schroder «planificaba por adelantado, imaginando cómo quería vivir –sus decisiones eran intelectuales. Axel, por su parte, había llegado a sus conclusiones viviendo en alguna parte, día tras día. Sus decisiones eran corpóreas.»2
    En esta casa el acto de estar en la ventana se amplía, transformando un elemento arquitectónico como la ventana en una entidad espacial, que actúa como un mecanismo de relaciones.

    Referencias

    1 Pallasmaa, Juhani, Habitar. Barcelona: Gustavo Gili, 2016
    2 van Den Heuvel, Dirk y Risselada, Max pág. 259: Alison y Peter Smithson, De la casa del futuro a la casa de hoy, traducción Jacobo García. Barcelona, 2007

    Juan Sebastian Bazo / Arquitecto.

    Nació en Viña del Mar el año 1984, obtuvo el titulo de arquitecto el año 2010 en la Universidad Viña del Mar donde es aprobado con distinción máxima .El año 2007 viaja a Europa por medio de una beca académica otorgada por la universidad debido a su excelencia académica junto a un grupo de alumnos para desarrollar un proyecto en la ciudad de Paris.
    El año 2012 funda ESTUDIO BAZO en donde ha tenido la oportunidad de trabajar en dos aspectos propios del ámbito del arquitecto, primero en asociación con variados profesionales del área para desarrollar proyectos de arquitectura de diversas características y escalas, segundo ligado a la construcción, haciendo la inspección técnica de obras pero ademas gestionando, coordinando y programando obras para su correcta ejecución.
    En el año 2017 obtiene el grado de Máster en Estudios Avanzados en Arquitectura (MBarch), con la especialidad Proceso, Proyecto y Programación, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona ETSAB/UPC.
    https://www.estudiobazo.com/

  • La Proporción en el Curso de Historia de la Arquitectura

    La Proporción en el Curso de Historia de la Arquitectura

     

    Historia de la Arquitectura y el Urbanismo en primer año, entrega contenidos históricos desde la Prehistoria a la Edad Media. El formato de evaluación es un trabajo de compilación de las clases en una Carpeta, que se va llenando clase a clase y “a mano”, estos contenidos son divididos en Apuntes, Mapas y Dibujos con proporciones. Las proporciones son una herramienta importante para la representación de la realidad, y dibujar con proporciones, utilizando una trama geométrica previa, otorga al estudiante la oportunidad de estudiar cada obra de modo general y en detalle, al repetir el dibujo (generalmente plantas de arquitectura) sin copiar sino reproduciendo parte a parte. Uno de los objetivos del curso es soltar la muñeca y ayudar en el dominio de la herramienta del dibujo.

    Saber situarse en un contexto, comprender la evolución de la arquitectura en un determinado lugar, con su entorno geográfico, histórico y cultural, son otros objetivos asociados al curso. Cumpliendo con estos objetivos, las clases incluyen el estudio de las cronologías históricas de los distintos períodos, junto con imágenes y registros fotográficos de obras y dibujos de las mismas. Además algunas obras se dibujan en clases, sobre pizarra y con tiza.

    Mosaicos de Ciudades

    La proporción es un concepto muy importante que deben entender y aprender a usar. Como parte de las evaluaciones, se realizan también la comparación de tamaños de antiguas ciudades europeas con nuestra conurbación, que es lo mas cercano para comprender, ya que podemos recorrerla.

    Esta actividad se inició el año 2015, como una interacción con la asignatura de Asentamientos Humanos que dictaba el profesor Alejandro Orellana, quién encargó un gran plano de la ciudad de La Serena escala 1:3300 (este plano se realizó en varias capas de cartón).

    En Historia, la escala de la ciudad comienza a ser muy importante a partir del período romano, por ello surgió la idea de comparar las dimensiones de la ciudad de La Serena y la ciudad imperial de Roma, a la misma escala, para entender el nivel de densidad poblacional que existía en la antigua capital de los emperadores comparándola con nuestra ciudad.

    Para poder hacer la comparación se entregó a los alumnos una imagen escalada (1:3300) de la ciudad de Roma, dividida en un mosaico de piezas de 20×20 cms, que cada alumno debía pirograbar en placas de MDF, para luego barnizarlas. El resultado de esta experiencia el año 2015, se encuentra instalado en el Departamento de Arquitectura en uno de sus muros del espacio de la espera.

    Durante el año 2016, se volvió a realizar esta experiencia, con 3 ciudades: Venecia, Florencia y Ravenna (todas con imágenes escaladas a 1:3300), de planos antiguos de ellas. Los alumnos de la generación 2016 instalaron sus ciudades en los pasillos de nuestra escuela. El modelo de cartón de 2015 no sobrevivió, por lo que el año 2017 se reeditó, esta vez en madera.

    Este año 2018 se realizó la ciudad de Paris, y como parte de el trabajo también se hizo pirografia de una de las obras originales del período gótico que se encuentra en esa ciudad, Notre Dame de París, escala 1:250.

    Registro de Mosaicos de Ciudades años 2015-2018.

    Galería de Imágenes Trabajo Venecia:

    Galería de Imágenes trabajo Florencia.

    Conurbación Gran La Serena – escala 1:3300 – Generación 2017

    Ciudad de París (1892) – escala 1:3300 – Generación 2018

    Alma Ponce S. – Profesora Curso Historia de la Arquitectura Universidad de La Serena.

     

  • La condición intermedia de la ventana.

    La condición intermedia de la ventana.

    La arquitectura debería concebirse como una configuración de lugares intermedios claramente definidos
                                                                                             Aldo van Eyck.

    Artículo escrito por Sebastian Bazo. Arquitecto UVM, Docente Escuela de arquitectura U.L.S

    La ventana es un pequeño enigma de la arquitectura, símbolo de continuidad y discontinuidad, es un tema clave ya que representa la manera de vivir la relación entre interior y exterior, condicionando la percepción del mundo que nos rodea y el cual alcanzamos a ver por ella. En ese sentido, la ventana ha sido siempre un objeto de búsqueda, asociado a los paradigmas que la arquitectura ha pretendido, como proporción, escala, profundidad y posición, revelando así las intenciones de su vinculación, en mayor o menor medida, con el habitante.
    La ventana es más que un elemento arquitectónico. Pararse frente a ella, apoyarse en el marco, asomar la cabeza o incluso parte del cuerpo resulta ser una experiencia de conexión con un lugar, el cual habitamos con la mirada y supone esa conexión propia y fascinante que tienen los espacios intermedios, que tanto nos gusta, ya que nos brinda la sensación de estar en más de un lugar la vez, como si nos desdobláramos a través de la mirada y nos llevara a un viaje por múltiples relaciones.


    Fuente: Smithson,2001

    Es por eso que la ventana en su condición intrínseca de intermedio lleva consigo la capacidad de producir, dentro de su ámbito -tal como lo hace la arquitectura- comportamientos que propician las relaciones humanas a distintos grados de intimidad, dependiendo de los contextos que esté vinculando la ventana.
    En el año 1957 Alison y Peter Smithson publicaron el texto “Los pequeños placeres de la vida”, que incluían una serie de dibujos donde se manifestada la importancia de la ventana como un elemento versátil en cuanto a sus posibilidades, el dibujo decía lo siguiente:

    «Trabajar o escribir ante una ventana cubierta de enredaderas – Ver la luz del sol extenderse sobre el suelo – Estar de pie mirando a través de la ventana sin deslumbrarse – Poder ver el paisaje, la vegetación o los árboles mientras se está sentado – Poder ver el exterior desde el baño, o quizás, estar doblemente cerrado – Acceder fácilmente a nuestras pertenencias sin advertir su presencia constantemente – Leer en la cama – Sentarse cómodamente y poder hablar una tarde – Disfrutar de un buen nivel de ventilación en verano – Bajar unas persianas de madera en invierno”. 1

    Las diez afirmaciones de los Smithson, acompañada de sus respectivos dibujos, tienen un elemento en común que interesa a este ensayo, la ventana. Es a través de ésta que se crea el vínculo hacia el exterior, sustentando una variedad de acciones y momentos que ellos las denominan placenteros.
    El placer puede ser definido como una sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que en su forma natural se manifiesta cuando una persona satisface plenamente alguna necesidad, puede ser otorgado por todos nuestros sentidos. Sin embargo, aquí nos interesa el placer visual, que tiene su punto culmine en la contemplación, por medio de un deleite estético para los ojos, lo que provoca ese estado de silencio mental. Esto lleva a pensar que la ventana que logra conseguir esto, se constituye como un lugar intermedio.
    Cuando Le Corbusier comenzaba a ser consciente de las limitaciones de su propuesta de fenêtre en longueur, le dio lugar a la aparición de otro mecanismo que incorporará a su arquitectura para la definición del límite del espacio, el pan de verre. Este mecanismo va a estar presente tanto en obras de vivienda colectiva de Le Corbusier, como en bloques de edificios públicos. Este último mecanismo evoluciona conceptualmente para dar paso al le pan de verre aménagé o le quatrième mur, el que Le Corbusier dibuja sugiriendo una ocupación de este muro.


    Fuente: Le Corbusier,obtenida de  https://core.ac.uk/download/pdf/41770932.pdf

    El paño de vidrio amueblado parece contradecir en sí mismo el principio del que parte. Delimitar el espacio por una lámina transparente para después amueblarla y darle espesor. Pudiera parecer que atribuir a ese mecanismo el nombre de cuarto muro acaba por revertir, su asociación a la disolución del límite del espacio. Este módulo crece en profundidad hacia el interior para poder conformar una estantería o prolongarse en una mesa de trabajo asociada al elemento de fachada. De alguna manera, Le Corbusier está logrando fusionar la idea del mobiliario asociado al límite del espacio.
    El pan de verre aménagé logra algo más que amueblar el límite del espacio, llevando la actividad a este límite, logrando que el usuario lo habite y consecuentemente viva en ese lugar intermedio de múltiples relaciones, modificando una vez más el vínculo del habitante con el exterior y condicionando su mirada a través de un mecanismo evolucionado -en aquel entonces- de la ventana.
    Otro caso significativo donde la ventana tiene una relación nueva con el exterior es la finestra arredata de Gio Ponti.

    Pensé de nuevo en la casa de cristal de Philip Johnson, que es una habitación individual, con perímetro totalmente transparente: se crea el mismo efecto que quería en estas ventanas amuebladas, porque “desde dentro” el exterior siempre se ve a través de primer plano de muebles, y en esto consiste su encanto. 2

    Con esta afirmación Gio Ponti deja manifestada su distancia con respecto a la tendencia de mediados del siglo XX, donde aparecían con fuerza las “cajas de cristal”, adquiriendo su arquitectura un carácter personal donde lo decorativo no se desestima en absoluto. Así, la finestra arredata de Ponti entiende que una de las virtudes de la arquitectura moderna es poder prescindir de muros portantes, y las ventanas pueden ocupar por entero la superficie de una de las paredes de algún recinto, entonces sobre esa pared, aunque sea transparente, también se puede amueblar. Ponti, al igual que Le Corbusier, decía que la habitación debe tener cuatro paredes.
    Con la sustitución de una de ellas por este paño de vidrio, la habitación queda convertida en su sección, algo así como el dibujo de Saul Steimberg, The Art of Living (1949). La finestra arredata reconstruye la situación haciendo de la ventana una pared -el cuarto muro-.


    Fuente: Ponti, Gio (1954): Web oficial Gio Ponti; www.gioponti.org

    Esta respuesta para construir la relación entre el interior y exterior de la vivienda me parece interesante porque trabaja la ventana como un elemento protagónico y mediador que matiza adecuadamente la tendencia a confundir los límites. La ventana, al mezclar repisas donde apoyar los objetos, que de cierto modo nos identifican, generan una mirada de figura y fondo, siendo la mirada nocturna especialmente atractiva por el recorte de la silueta desde el exterior, mientras que, durante el día, desde el interior, aparece recortando el fondo de la ciudad. Esto, sin duda, le otorga un carácter doméstico a la ventana.
    Amueblar la ventana no solo da paso a poder entender el exterior de una manera nueva y condicionar la mirada por medio de este elemento que se le añade, sino que, además, dependiendo de las cualidades de este elemento, es capaz de generar acciones y usos específicos dentro de su ámbito de alcance, logrando tener una relación más intensa con el exterior y el interior a la vez, cualidad propia de un lugar intermedio.

    Referencias
    1 Smithson, Alison y Peter (2001); Cambiando el arte de habitar; Editorial GG: Barcelona.
    2 Ponti, Gio (1954): Web oficial Gio Ponti; www.gioponti.org

    Juan Sebastian Bazo / Arquitecto.

    Nació en Viña del Mar el año 1984, obtuvo el titulo de arquitecto el año 2010 en la Universidad Viña del Mar donde es aprobado con distinción máxima .El año 2007 viaja a Europa por medio de una beca académica otorgada por la universidad debido a su excelencia académica junto a un grupo de alumnos para desarrollar un proyecto en la ciudad de Paris.
    El año 2012 funda ESTUDIO BAZO en donde ha tenido la oportunidad de trabajar en dos aspectos propios del ámbito del arquitecto, primero en asociación con variados profesionales del área para desarrollar proyectos de arquitectura de diversas características y escalas, segundo ligado a la construcción, haciendo la inspección técnica de obras pero ademas gestionando, coordinando y programando obras para su correcta ejecución.
    En el año 2017 obtiene el grado de Máster en Estudios Avanzados en Arquitectura (MBarch), con la especialidad Proceso, Proyecto y Programación, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona ETSAB/UPC.
    https://www.estudiobazo.com/

  • Reflexiones sobre el taller de arquitectura

    Reflexiones sobre el taller de arquitectura

     

    El taller procura entender el habitar contemporáneo para dar respuestas actuales a los requerimientos humanos, y nos permite imaginar realidades alternas, nuevos escenarios posibles en los que la arquitectura debiese, no sólo tener las respuestas, sino también poder plantear las preguntas. En un mundo urbano y en acelerada transformación, los espacios proyectuales trascienden la concepción del encargo tradicional y nos sitúan ante la necesidad de pararnos frente a escenarios cambiantes, en que la rigidez acusa fragilidad. La flexibilidad no se debe confundir con volubilidad. Un hacer que se adapta rápidamente a nuevos contextos requiere fundamentos firmes sobre los que anclar las decisiones. Esta firmeza se logra a través de un hacer constante, el rigor de la práctica y la persistencia de la utopía.

    El proceso incremental de decisiones en el hacer proyectual es un fenómeno escalar. Al hablar de escala, se alude sin duda al tamaño, pero también a las proporciones y relaciones espaciales. La escala de una obra se define tanto en función a su volumen edificado, como a su emplazamiento y las interacciones urbanas que propicia. La escala de una obra también se manifiesta en su relación con el cuerpo que lo habita. La espacialidad de una obra construye un modo, una atmósfera (Zumthor, 2006), que acoge momentos, sucesos de lo cotidiano o lo eventual, densidades y espesores, multitudes o soledades, velocidades y ritmos.

    Los talleres se proponen como un espacio de ejercitación del diseño espacial a distintas escalas, definidas tanto por el avance del proceso como por las diferencias programáticas de cada nivel.

    Transversales de taller

    Progresión autoral

    Alumno significa ‘el que ha de ser alimentado’. En el taller el estudiante – ‘el que se dedica con atención’- debiese ser, más que alumno, un autor, es decir, una ‘fuente’. El proceso autoral lleva implícito los conceptos de originalidad y creatividad; el autor es fuente y promotor de una idea que se concreta en proyecto. Esta fuente proyectual tiene orígenes diversos e individuales. En el taller se deben reconocer las modulaciones y matices en los procesos formativos individuales que son capaces de hacer arquitectura desde fuentes diversas y expresarla de modos distintivos. Se apela, entonces, de modo progresivo a la expresión propia sobre basamentos de convenciones profesionales. En el proceso las interacciones entre autor y guía, las llamadas ‘correcciones’ son más bien conversaciones de proyecto, espacios de diálogo donde se vierten comentarios proyectuales complementarios, y no verificaciones de que algo está bien o aprobaciones para seguir trabajando.


    Fuente: Anuario Arquitectura 2010.

    Experiencia y experimentación

    El taller es un proceso de búsqueda en la expresión, una investigación primaria iterativa del autor respecto del habitar humano, la forma de la materia, el espacio inasible y sus infinitas manifestaciones físicas tangibles y habitables. En esta búsqueda, la arquitectura se inscribe en la dimensión artística, hermanada con diversas expresiones literarias, plásticas y escénicas. Es fundamental, entonces la prevalencia de las exploraciones estético-culturales en los planteamientos del taller, a fin de generar arquitectura apropiada y actual, con manejo del lenguaje -imagen, forma y espacio-.

    La experimentación constante es la oportunidad de integración de técnicas y conocimientos al hacer proyectual. El proyecto surge desde, con y a través del material. Espacio, forma y estructura configuran una trialéctica en constante tensión que propicia los ajustes del hacer proyectual (Baixas, 2010). El material no es un añadido, es origen; la estructura no es una solución, es parte del planteamiento. Como estrategia, en los primeros años el espacio se disgrega de sus dimensiones materiales y estructurales para ejercitar su dominio abstracto, pero rápidamente debe incorporarse materia y estructura en el hacer del taller desde la concepción de proyecto, logrando así, una arquitectura que no cae presa de sus contradicciones, sino que se fortalece en la fricción, motor de la creatividad.


    Fuente: Archivo personal del autor.

    Ejercicio y palimpsesto

    Se concibe el taller como un espacio de ejercitación proyectual, entendiendo el proceso de diseño como una práctica, y no como un instante de iluminación. El diseño y su capacidad de síntesis es capaz de articular lo verbal y lo implícito de la observación del autor, las premisas consolidadas en la voluntad creativa, así como los golpes de intuición que abren puertas a nuevos caminos.

    El taller es, por tanto, un proceso acumulativo de producción proyectual; las entregas se superponen no se reemplazan. Lo aportado en una semana se multiplica con lo desarrollado en la siguiente, quedando a la vista como estratos del proceso y sus derivaciones (Ingels, 2010). Este proceso no se evidencia en listas de asistencia, ni estadísticas de cumplimiento; se hace presente en la densidad de la acumulación de intentos, diseños, dibujos, croquis, maquetas, imágenes y cuantos instrumentos existan para generar y expresar arquitectura.


    Fuente: Archivo personal del autor.

    Hibridación instrumental

    Las herramientas son tan diversas como las manos que las ocupan. Todas están permitidas –dentro de lo ético y estético- a lo largo del proceso, sin embargo, no se debe abandonar el trabajo “análogo”. Trabajo y corrección sobre papel y presentación impresa como expresión material de la arquitectura del proyecto. El taller debiese operar, entonces, con la hibridación de lo digital y lo manual en el trabajo proyectual, haciendo uso de la técnica como medio y no como fin, adaptándose a las nuevas tecnologías y liderando su aplicación en cuanto sirvan al proceso creativo y la concreción de la arquitectura.


    Fuente: Anuario Arquitectura 2010.

    Construcción grupal

    Si bien el proceso proyectual es propio e individual, se enmarca en un contexto de taller donde hay hitos comunes que congregan a sus participantes. Estos eventos son la oportunidad de hacer una pausa, mirar el panorama general del taller, aprender del otro y evaluar. Es primario, como estrategia de conformación del taller, la construcción de un espacio de trabajo común y apropiado. Esto es a la vez una oportunidad de aprendizaje, como una instancia de integración grupal.

    Referencias

    Baixas, J.I. (2010). Forma resistente. Santiago de Chile: Ediciones ARQ.

    Ingels, B. (2010). Yes is more. Köln: Taschen.

    Zumthor, P. (2006). Atmósferas. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

     

     

  • Hábitat III y los desafíos para el desarrollo de las ciudades de la Región de Coquimbo.

    Hábitat III y los desafíos para el desarrollo de las ciudades de la Región de Coquimbo.

    Reflexiones basadas en el Foro Urbano “Futuro de las ciudades de la Región de Coquimbo ¿Hacia dónde vamos? Nueva Agenda Urbana Hábitat III” La Conferencia sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano sostenible Hábitat III se realizó en octubre de 2016 en la ciudad de Quito, Ecuador. custodia j7 2017 samsung fibra di carbonio Este foro mundial, organizado por las Naciones Unidas, promulgó la Nueva Agenda Urbana que pretende orientar el desarrollo urbano durante los próximos diez años. Los principios que guían los 175 puntos de la agenda propuesta son la protección ambiental, la eficacia económica y la inclusión social en el desarrollo urbano, considerando una visión holística que va desde el cuerpo como primera geografía hasta la escala planetaria. Esto plantea retos singulares y nuevos en materia para nuestras ciudades en un contexto de cambios tecnológicos, culturales y sociales, que ponen a prueba la gobernanza y el funcionamiento urbano y territorial. El Foro Urbano “Futuro de las ciudades de la Región de Coquimbo ¿Hacia dónde vamos? Nueva Agenda Urbana Hábitat III”, organizado en el mes de julio de 2017 por el Gobierno Regional, reunió a representantes del mundo privado, la administración estatal y las organizaciones de la sociedad civil, quienes debatieron respecto a los retos que enfrentamos en nuestra realidad local. La discusión se centró en tres preguntas: ¿Cuáles son los desafíos que enfrentarán las ciudades de la región? ¿Cuáles son los aportes que pueden hacer desde su ámbito? ¿Cuál es el rol de cada sector ante estos desafíos? A continuación, se desarrollan las principales reflexiones derivadas del debate: Visión urbana y el rol de la industria El gran desafío planteado es el logro de una visión consensuada de la ciudad que queremos, más allá de buenas intenciones. El diagnóstico respecto al modo de expansión actual del espacio urbano es conocido: consume mucho suelo, sobrecarga el sistema vial y concibe el espacio público peatonal como un excedente. Ahora bien, esta construcción urbana es diferencial en el territorio regional. La aglomeración del Gran La Serena concentra gran parte de las inversiones, particularmente la capital regional, el resto de la región observa una tendencia bipolar, mientras los núcleos urbanos menores crecen marginalmente por concepto de vivienda de interés social, los bordes costeros atraen grandes inversiones de segunda vivienda y turismo (caso notable es la comuna de Canela). custodia samsung s8 minion En este contexto, se hace necesario que la industria inmobiliaria reconozca y asuma el poder que tiene al ser el principal agente en la construcción de ciudad, y no minimizar ese poder por no querer asumir la responsabilidad correspondiente. cover samsung galaxy s8 custodia Las contradicciones del Estado El espacio urbano desde sus orígenes ha sido un territorio de tensiones y conflictos. La Secretaría Regional de Vivienda y Urbanismo lo sabe muy bien, pues su hacer se desarrolla entre contradicciones entre las escalas de legislación y los principios de la planificación territorial. Ante este escenario se vislumbran dos líneas de acción. La primera, de carácter estructural y escala nacional, es de difícil y larga resolución, puesto que implica un cambio en la concepción espacial de las leyes y políticas públicas, de modo de coordinar normas, competencias y potestades sobre el territorio. galaxy j5 custodia En este camino se han logrado algunos avances, pero que es de largo aliento. La segunda línea de acción es de carácter local e involucra un trabajo a contracorriente, buscando lograr el mejor resultado posible en un contexto estructural adverso. Por otro lado, el principal problema de la descentralización es que se diseña e implementa desde el centro. Los límites administrativos entran en conflicto con las relaciones funcionales. La Provincia del Choapa es ejemplo de ello, al sostener fuertes vínculos funcionales con los núcleos urbanos de la Región de Valparaíso, pero depender administrativamente de las unidades estatales radicadas en La Serena. Desafío similar es el que plantea la localización física de las instancias de poder (nacional o regional). La Serena deberá articular el poder local con el metropolitano, que se confundirá con el regional. samsung s 8 custodia La pregunta es cómo generar espacios institucionales que respondan a las lógicas del territorio. Un tercer espacio de acción Las acciones de las organizaciones de la sociedad civil suelen verse como una actividad apostólica que responde a un anhelo de hacer las cosas de un modo diferente. Es decir, actuar de un modo que no es posible para el Estado, por su aparatosa maquinaria; ni para la industria, tan presionada por la necesidad de reproducir su capital. custodia samsung blossom s8plus La sociedad civil aparece como la oportunidad de canalizar, coordinar y proyectar las energías que pretenden hacer cambios en la planificación, gestión y construcción de lo urbano. Se hace necesario, entonces, la conformación de redes que propicien la sostenibilidad de las acciones civiles en un modelo de constelación, más que apoyos puntuales a estrellas solitarias. Estas redes debiesen propiciar la formación de nuevas organizaciones no gubernamentales de origen local, pero de proyección nacional e incluso global. Se hace imprescindible la formación de competencias de gestión en los ámbitos locales, especialmente en las comunas más apartadas de la capital regional, para que la gestión local se efectivamente local y no auspiciada, patrocinada y controlada desde el poder central.