La composición en disciplinas de índole proyectual como arquitectura y diseño se encuentra sujeta a dos grandes variables: La forma/espacio y la experiencia colectiva perceptual del ser humano hacia esta.
Componer implica estructurar, encajar, poner a conversar a las formas. Esto implica necesariamente conocer la esencia geométrica de estas, que queda determinada por nudos y rectas notables de estas. Pero conocer la ‘’vida de las formas’’ como señalaba Atilio Marcolli, precisa el conocimiento de sus posibilidades de articulación; las cuales están geométricamente determinadas por su estructura portante y modular.
Conocer la esencia de las formas de manera individual permite entender sus posibilidades de asociación con otras, posibilitando la conversación/encaje/estructuración entre ellas en armonía compositiva. Sin embargo, lo meramente geométrico no garantiza el éxito en el ejercicio compositivo, pues la disposición de estas formas está sujeta a la lectura perceptiva del ser humano, la cual se encuentra regida por leyes objetivas de la percepción enmarcadas dentro de las leyes del campo gestáltico. Leyes como la de semejanza, proximidad, completamiento de la forma, forma oculta, continuidad y figura fondo; rigen la lectura del espacio en su conversación geométrica.
La búsqueda compositiva explora estructuraciones que denoten novedad en estas lecturas y esta novedad sucede cuando la lectura compositiva encuentra el balance entre lo armónico y lo caótico/sorpresivo. Lo armónico permite lecturas fluidas del espacio, pero al mismo tiempo pueden ceder a lo excesivamente regular o monótono. De aquello nacen observaciones que apuntan especialmente al contexto formativo académico, llevando a los estudiantes hacia estructuras compositivas que escapen de lo previsible y trillado. Un ejemplo recurrente es la simetría, la cual entrega circunstancias espaciales pronosticables en demasía (Lo que está a la derecha se repite hacia la izquierda, lo que está hacia arriba se repite hacia abajo). Otro ejemplo muy similar es el escalonamiento/degradado (El llegar de manera escalonada de punto A a punto B). Estas estructuras no requieren una educación visual depurada para ser aprendidas, pues están muy incorporadas en la experiencia colectiva perceptual y representan las dos variantes compositivas más recurrentes en todos aquellos que abordan el ejercicio compositivo sin contar con una educación visual. El estudiante de arquitectura, cuya materia prima es el espacio, precisa explorar variantes articulativas que requieran una búsqueda más profunda.
Algunas de las más recurrentes debilidades compositivas presentadas en ejercicios desarrollados por estudiantes se listan a continuación:
1.Espacios residuales que no dan claridad de una voluntad de diseño. (Proporciones lleno/vacío desmedidas)
2.Relaciones entre figuras a través de vértices. (Representa la manera más facilista de establecer relaciones formales)
3.Relaciones geométrico-espaciales deficientes entre motivos/muestras elementales. (Esencias formales en disparidad/pocas oportunidades de conversación geométrica entre llenos/vacíos)
4.Simetría/escalonamientos/degradados.
5.Extensiones/coincidencias/espacialidades que denotan circunstancias espaciales que no están siendo controladas o que son casuales. (La voluntad del compositor debe ser clara, en cuyo caso contrario lo casual denota un ejercicio compositivo que no está siendo dominado/planificado)
6.Secuencias compositivas muy regulares que requieren algún punto de ruptura controlada que complejice la secuencia compositiva y escape de lo totalmente predecible.
7.Ausencia de puntos focales o direccionalidades (Ejercicios compositivos planos, donde lo armónico se explota en demasía)
Muy importante hacer mención a la ‘’repetición’’ como recurso compositivo, el cual clarifica las instancias espaciales de interés para el compositor. Sin repetición, las lecturas del espacio quedan incompletas y las instancias virtuosas quedan opacadas por el resto de los elementos en el espacio.
Otro recurso compositivo es el tiempo espacial. Secuencias cortas requieren una mayor agudeza compositiva, requiriendo la aparición de las virtudes compositivas de manera inmediata. La muestra elemental puede ser considerada como una instancia espacial corta, en la cual se suelen buscar instancias puntuales de interés compositivo y que luego en sus operatorias de completamiento espacial con un mayor tiempo compositivo, se pretende encontrar las virtudes que en una instancia inicial tan breve quedaban como solo una oportunidad.



