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  • Exposición de maquetas  Arquitectura contemporánea 20XX

    Exposición de maquetas Arquitectura contemporánea 20XX

     

    Curso Historia de la arquitectura contemporánea-Profesor: Freddy Sepúlveda M.

    Muestra de arquitectura “20XX” cierra el curso de arquitectura contemporánea 2012.

    La arquitectura moderna es un conjunto de estilos desarrollados en el siglo XX que se ha caracterizado por la simplificación de las formas, la ausencia de ornamento y la renuncia  consciente a la composición académica clásica, siendo  influida por movimientos artísticos de la época como el cubismo, el expresionismo, el neoplasticismo y el futurismo

    Pero es, sobre todo, el uso de los nuevos materiales como el acero y el hormigón armado, así como la aplicación de las tecnologías asociadas, el hecho determinante que cambió para siempre la manera de proyectar y construir los edificios o los espacios para la vida y la actividad humana.

    Esta nueva arquitectura denominada por algunos como “estilo internacional” introdujo obras de forma simple, paredes de superficies planas, amplios ventanales con marcos de metal, etc. El conjunto desarrollo de nuevos materiales post revolución industrial como el hormigón; posibilitó la construcción de altas estructuras.

    La exposición “20XX” cuenta con 20 obras y más de 15 arquitectos, íconos de la arquitectura moderna desarrolladas entre los años 1910 y 1963, dónde quedan en manifiesto la utilización de nuevas técnicas constructivas para la época.

    El vidrio, el Hormigón y el acero, materiales que pareciesen ser tan fríos, dialogan entre si, para generar espacios acordes al nuevo modo de vivir; una arquitectura más funcional en donde los ornamentos desaparecen y permiten lucir la cualidad de estos elementos en su máximo esplendor.

    Edición de fotografías  y diseño de láminas  realizados por Monserrat Cordero.

     

  • No todo es tan terrible

    No todo es tan terrible

    No todo es tan terrible
    A propósito del concurso del Teatro Regional de La Serena.

    Larry Cortés P.
    Arquitecto ULS – Mg[c] en Proyecto Urbano PUC.
    Profesor  Escuela  de Arquitectura Universidad de La Serena.

    Ya calmadas  las aguas sobre el debate del  nuevo teatro regional de La Serena, creo que sería bueno compartir ciertas cosas al respecto, sobre todo del modo, a veces apresurado y liquidante, con que  reaccionamos frente a la contingencia de la ciudad desde nuestra posición de jóvenes, estudiantes y arquitectos.

    No todos es tan terrible, es la consigna.


    Figura 1. Proyecto ganador. Oficina Holmes Labbe Portugueis Spichiger. FUENTE:http://www.plataformaarquitectura.cl/2012/03/20/propuestas-finalistas-del-concurso-para-el-teatro-regional-de-la-serena/

    PUNTO 1. Dentro de todas las propuestas presentadas para el concurso, no soy quién para cuestionar o descartar ninguna. Habiendo visitado la exposición  pude verificar el gran trabajo y esfuerzo detrás de cada apuesta, y me gasté felizmente casi tres horas entre láminas, maquetas y propósitos.

    En  una exposición de gran diversidad  en  todo sentido, las escalas para el análisis se iban alternando reiteradamente. Lo primero fue el lugar: el borde urbano de Pedro Pablo Muñoz, espacio que según muchos debiera ser  intocable. Esta área, que antes fuera un bello espejo de agua y ahora un delicado estacionamiento de tierra, está por recibir una supuesta aberración a la urbanidad de la ciudad.

    Esta discusión podría  prolongarse y quedarse en el ámbito académico por años, sin embargo, la ciudad sigue experimentando cambios estemos o no de acuerdo en el cómo y dónde. Con esto,  no se trata de ser cómplice de un sistema, sino de ir comprendiendo las formas en que se construye la ciudad, sin morir en el intento. En este sentido, y tomando en cuenta el estado del lugar, lo peor que se podría hacer es hacer nada, y como obviamente no se puede construir cualquier cosa, el concurso público parece ser la mejor opción. Esto, en mi opinión, ya es un gran  paso, sobre todo  para  reformular consignas como bordes intocables, afirmación demasiado prematura sin antes ver cómo sería el nuevo lugar con el proyecto.  Si son cubos o no, si respetan vistas, pendientes, actos o no, juzgará cada uno.

    Una segunda cosa es entender el lugar  como contexto. El museo de Guggenheim  en Bilbao [Fig.2] no necesariamente  respeta lo que conocemos por lugar, pero supo capitalizar  y renovar  progresivamente el contexto mediante un edificio que atrae turistas y es imagen casi corporativa de la ciudad. Por su parte, el Metropol Parasol de Sevilla [Fig.3], sin pocos cuestionamientos,  provocó la reaparición de  la ciudad en el mapa arquitectónico europeo. Si ambos edificios son buenos o malos en términos de diseño, o si alguien los hubiese hecho de otra forma, es harina de otro costal. La voluntad  y el  impacto urbano de estas obras –por  imagen  o por lo que sea-  podría ser calificado por algunos como un signo innecesario de capitalismo, pero lo cierto es que  la generación de nuevas centralidades a partir de lo que Joan Busquets denomina  Artefactos Urbanos –ubicados en lugares específicos-, no son descartables a priori y  pueden  traer  grandes beneficios  si se hacen con cuidado; por tanto, ejercitarse en ello no le resta “sensibilidad” a nuestro quehacer como arquitectos.

    Figura 2. Museo de Guggenheim, Bilbao. Frank Gehry.
    FUENTE: http://www.guggenheim-bilbao.es/secciones/el_museo/el_edificio.php?idioma=es

    Figura 3. Metropol Parasol de Sevilla. Jurgen Mayer H. Architects. FUENTE: http://www.plataformaarquitectura.cl/2011/04/06/metropol-parasol-jurgen-mayer/07-metropol/

    PUNTO 2. Fernando Pérez plantea que la arquitectura es algo así como el Espejo y el  Manto. La arquitectura como un objeto que se contempla, al que se le pone atención  y  eventualmente podría llegar a reflejarnos [como autores, individuos, como sociedad o como época];  pero también la arquitectura  como mero derredor que nos cubre  y desaparece en el rabillo del ojo para  dejar que hagamos tranquilos nuestra  vida[1]. Este es el punto en donde coincido con el proyecto ganador, ese al que han  llamado rápidamente elefante blanco o nave espacial, como si proporción fuera el factor decisivo en el debate contemporáneo y argumento académico suficiente para apodar una obra. Han descalificado su edificio administrativo, sin caer en cuenta que es contenedor de una plaza cívica en los márgenes de una traza consolidada,  situación urbana bastante inusual en la ciudad  latinoamericana. La Serena  requiere de nuevos espacios para que decante el centro urbano en sus bordes; dar cuenta de ello es asumir la existencia de periferias interiores aún no resueltas [como el lugar en cuestión].

    Por otra parte, las acaloradas discusiones sobre el proyecto ganador -fundamentalmente en las redes sociales- se agudizaron  en la defensa o rechazo de su condición cúbica, como si en ello radicara  la arquitectura  y la ortogonalidad  fuera en desmedro del espacio y la sensatez; o cómo si el Panteón Romano o la gran Basílica de San Pedro no tuvieran en su composición  geométrica formas básicas que han existido siempre en la disciplina: círculo y cuadrado.

    Figura 4. Panteón Romano
    FUENTE: http://drfaustiaroma.blogspot.com/

    Figura 5. Planta de la Basílica de San Pedro
    FUENTE: http://tom-historiadelarte.blogspot.com/2012_02_01_archive.html

    En lo personal, jamás he creído que como arquitectos atrapemos el lugar, sino que a través de la obra sólo negociamos con él. Esta negociación requiere de un diálogo y un cierto entrenamiento,  no cabe duda; si el acuerdo entre ambos  construye un espacio urbano mejor que sin la obra, el trueque es favorable: La propuesta ganadora queda bajo la línea de la calle y deja ver las fachadas de Pedro Pablo Muñoz; construye un patio haciendo aparecer desde arriba un nuevo espejo de agua;  la nueva plaza superior  mantiene la panorámica [si es que de verdad se aprecia como tal desde este lugar], y el edificio administrativo anuncia una actividad  nueva para esta ciudad. Esta simple constatación  permite valorar aspectos que podrían ser comprobables por cualquiera,  pero sin la necesidad de atentar contra el  diseño o la mano detrás del proyecto.

    Esto no se trata de defender a ciegas dicha propuesta, sino también poner en valor  todas las demás, porque merecen un vistazo y algo más antes de ser insultadas u objetadas superficialmente sólo porque al ojo no nos acomodan, aunque aquello pudiera resultar un juego peligrosamente entretenido.  Así las cosas, y con el anteproyecto a la vista de todos, se podrá ir al teatro [manto], pero también se  podrá  ir a ver “el” teatro como arquitectura [espejo], sin que esto implique cientos de personas sentadas mirando el edificio y no un concierto en su interior; he ahí la instancia en que el mero derredor que nos cubre, desaparece en el rabillo del ojo para dejar que hagamos tranquilos nuestra vida.

    Pude ver en todas las propuestas de la exposición  algo que decir y  un reflejo de los años de experiencia; unos desde el  artefacto urbano- alineados a lo que podría ser la llamada  teoría del shock –  y otros  tratando de diluirse en el lugar,  ambos válidos y muy sugerentes, sólo parece ser que ganó el  más equilibrado. Ahora sólo resta esperar con la mejor de las ganas a que su construcción sea un correlato de su voluntad, ya que finalmente  no todo es tan terrible.


    [1] Alejandro Aravena refiriéndose a las afirmaciones de Fernando Pérez  sobre la obra y el lugar.  En: Aravena, Alejandro. El Lugar de la arquitectura. Ediciones ARQ. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2002.

  • Ejercicio construcción I  – Mobiliario en base a cerchas de madera.

    Ejercicio construcción I – Mobiliario en base a cerchas de madera.

    Ejercicio  práctico  – Curso Construcción  I – Prof: Freddy Sepúlveda  – Alumna Ayudante : Marcela Díaz  S.  

    Este ejercicio de construcción realizado por los alumnos  de primer año, consistió en la elaboración y repetición de un modulo  de piezas de madera de pino de  1”x 2”, unidos  mediante hilos de acero, golillas y tuercas , dando origen  a un cuerpo  estructural que se constituirá  finalmente en un  mobiliario  para el patio  de nuestra  escuela.

    Para comprender  y luego elaborar este patrón  constructivo, se  estudió (mediante la construcción de un primer prototipo ),las posibilidades de articulación – unión  , peso y equilibrio de la madera.( fig 3) este primer trabajo consistió en  una pequeña estructura de madera con 3 medidas , 10 ,20 y 30 cms.  unidas mediante tornillos  y el cual debía soportar el peso de un elemento externo – piedra – .( fig. 1).

     fig. 1

    Se estudiaron también, diversos tipos de sillas  , ya que estos objetos  son un  ejemplo cotidiano de la integración del diseño  con la estructura y la materialidad. Ademas permiten visualizar claramente la resolución formal de esfuerzos horizontales  y verticales.( fig. 2).

    fig.2

    Una vez  incorporados  algunos conceptos de estructura a la  materialidad del proyecto ,se  hizo un  concurso de ideas entre 8 grupos de taller, de esta forma se seleccionaron 3 prototipos, escogidos por los mismos alumnos.(fig.3 y 4).

    fig 3.

     fig.4

    La experiencia de construir cualquier cosa , ya sea un objeto o  una obra de arquitectura,  nos acerca a la comprensión de una de las  finalidades del estudio  de la arquitectura como   es, intentar “hacerse parte de algo” ,”obtener un sitio en el mundo concreto” (*). Esta  motivación por  obtener información a través de la percepción del material  es la que nos mueve  a seguir explorando  y  construyendo patrones constructivos en el curso de construccion I.

    (*) “ La arquitectura construida tiene su sitio en el mundo. Allí tiene su presencia. Es allí donde habla por sí  misma”… Peter Zumthor  1989.

  • El dibujo como manifiesto – La Ciudad Nueva de Antonio Sant’Elia.

    El dibujo como manifiesto – La Ciudad Nueva de Antonio Sant’Elia.

    El dibujo como manifiesto –  La Ciudad Nueva de Antonio Sant’Elia.

    Larry Cortés P.   Arquitecto y Profesor de la Escuela de Arquitectura Universidad De La Serena.

    El presente trabajo analiza parte del legado teórico y gráfico del Futurismo Italiano, personificado en el dibujo de la Casa a Gradinata de Antonio Sant’Elia y sus espacios de coherencia con el Manifiesto de Arquitectura  publicado en 1914. Para ello,  se hace un particular énfasis en la estructura de circulación vertical presente imagen, como el elemento arquitectónico de mayor sugerencia por parte del autor.

    Los primeros tres decenios del siglo XX deben haber sido uno de los más agitados en el panorama arquitectónico europeo. La generación de las llamadas Vanguardias fueron testigo de la  transformación cultural propiciada por la revolución industrial y la 1° guerra mundial, hitos de un periodo particularmente crítico y en permanente estado de revisión. Este panorama, sumado a los cambios convulsivos provocados por la luz eléctrica, el automóvil o el teléfono a finales del siglo XIX, fueron base para la exaltada propuesta de modernidad del Futurismo Italiano[1].

    Enemigos profundos de la tradición estilística  y amantes del caos, el ruido, la tecnología de la máquina y las masas sociales, el futurismo intervino en cuanta disciplina encontrase: música, pintura, escultura, arquitectura, cocina, teatro,  artes visuales etc. Su impronta desafiante y el nacionalismo decantaron en arengas como: “Italia ha recogido siempre religiosamente los residuos estéticos de Europa vertidos por la cloaca de la bienal veneciana […]”  estableciendo posteriormente  que “No hay más que una ley para el italiano y ésta es: el trabajo e Italia. No hay más que una ley para los artistas y ésta es la vida moderna y la sensibilidad futurista. ¡No admitimos discusión! ¡En un país tan grande, tan bello, tan ascendente como Italia, el ser ecléctico es una cobardía” [2] .

    Así, se busca insistentemente  una presencia en la escena pública, además del establecimiento de influencias y adherentes, haciendo necesario sintetizar su teoría en la figura del Manifiesto como medio escrito de difusión dirigido a las masas. El primero fue el Manifiesto Futurista  donde se hacia la declaración de principios del movimiento en 1909. Es recién el 11 de julio de 1914 –y ya con varias decenas de documentos publicados- cuando el Manifiesto de la Arquitectura  Futurista  [En adelante MAF para las citas textuales] aparece en escena con una clara voluntad subversiva,  dejando entrever el tono en que se sitúa este trabajo:

    “Después del siglo XVIII la arquitectura dejó de existir. A la mezcla destartalada de los más variados estilos que se utiliza para disfrazar el esqueleto de la casa moderna se le llama arquitectura moderna. La belleza novedosa del cemento y del hierro es profanada con la superposición de carnavalescas incrustaciones decorativas que ni las necesidades constructivas ni nuestro gusto justifican, y que se originan en la antigüedad egipcia, india o bizantina o en aquel alucinante auge de idiotez e impotencia que llamamos neo-clasicismo” [MAF].

    Este extracto del manifiesto, firmado por un joven arquitecto llamado Antonio Sant’Elia [1888-1916], le asigna un deliberado carácter desechable a la cultura y academia  tradicionales,  removiendo y caricaturizando a siglos y siglos de arquitectura. Días antes de esta publicación, se da a lugar una exposición que deja salir a la luz el trabajo de este arquitecto: La Exposición de la Nuove Tendenze el 20 de Mayo de 1914  celebrada en la Famiglia Artistica de Milano. Aquí, Sant’Elia exhibe un conjunto de dibujos que exponen vistas imaginarias de la ciudad del futuro  con el nombre de la Citta Nuova, y en cuyo catálogo [Fig. 1] se publica El Messaggio, texto que habría sido usado como base para el posterior Manifiesto ya señalado.

    Figura 1. Portada del catálogo de la exposición de la Nuove Tendenze, 1914. FUENTE: Da Costa Meyer, E. [1995]. The work of Sant’Elia. EEUU. Pág: 96.

    Figura 1. Portada del catálogo de la exposición de la Nuove Tendenze, 1914. FUENTE: Da Costa Meyer, E. [1995]. The work of Sant’Elia. EEUU.  Pág: 96.

    Si bien no existe total claridad sobre la muestra completa de Sant’Elia en la exposición, en los textos de Antonio Pizza Arte y Arquitectura futurista (1914 -1918); de Esther Da Costa Meyer The work of Sant´Elia,  y la página oficial de la Famiglia Artistica Milanese, se exponen un listado de 16 imágenes agrupadas en 5 títulos diferentes, y que enumerarían  cabalmente el conjunto de obras expuestas por el arquitecto:

    1.-La Ciudad Nueva: 6 dibujos
    2.-Estación de aeroplanos y trenes: 1 dibujo
    3.-La Casa Nueva: 1dibujo
    4.-Central Hidroeléctrica: 3 dibujos
    5.-Croquis de Arquitectura: 5 dibujos

    Se exponen algunos de ellos, Ver Figura 2-3-4.

    Figura 2.

    Figura 2. Casa con ascensores exteriores. “La Ciudad Nueva”. FUENTE: Da Costa Meyer, E. [1995]. The work of Sant’Elia. EEUU. Pág.:105

    Figura 3.

    Figura 3. Casa a Gradinata.. “La Ciudad Nueva”. FUENTE: Da Costa Meyer, E. [1995]. The work of Sant’Elia. EEUU. Pág.:107

    Figura 4.

    Figura 4. Estación para aeroplanos y trenes. FUENTE: Da Costa Meyer, E. [1995]. The work of Sant’Elia. EEUU. Pág: 104

    Variadas son las aproximaciones  acerca de las influencias que indirectamente pudieran haber modelado el trabajo de Sant’Elia. Ejemplo de ello, son los silos de grano norteamericanos de Walter Gropius presentados en el Deutsche Werkbund en 1913;  las ilustraciones de Henri Sauvage en París, o los dibujos de la llamada Wagnerschule [Escuela de Otto Wagner] de principios del siglo XX en Viena, donde aparecían de manera reiterada las formas truncadas y abstractas en su diseño [Colquhoun, 2005] . Esta situación, grafica de cierto modo el dinamismo con que las influencias artísticas de la época se movían,  y como el panorama industrializado generaba exaltación intelectual y debate sobre el funcionamiento de esta nueva ciudad. También, contextualiza -al menos en una primera instancia-, la orientación urbana y organizativa de los edificios concebidos por Sant’Elia.

    Sin embargo, estas imágenes son a menudo emplazadas como contradictorias a los preceptos del Manifiesto de Arquitectura[3], donde el peso y lo estático de sus monumentales edificios escalonados, niegan la transparencia, ligereza y lo efímero de la impronta futurista. No obstante, el presente ensayo se enfoca en la búsqueda de espacios de coherencia, rescatando elementos arquitectónicos que, en otras instancias,  bien podrían jugar un papel secundario. Para ello, se toma una imagen como muestra y se compara con algunos puntos del Manifiesto, haciendo especial hincapié en las estructuras de circulación vertical como uno de los aportes más sugerentes de principios del siglo XX por parte del autor.

    La Casa a Gradinata

    “Percibimos que ya no somos los hombres de las catedrales, de los palacios y de los edificios públicos, sino de los grandes hoteles, de las estaciones de ferrocarril, de las carreteras inmensas, de los puertos colosales, de los mercados cubiertos, de las galerías luminosas, de las líneas rectas, de los saludables vaciados […]” [MAF].

    Figura 5.

    Figura 5. La Casa a Gradinata, parte del conjunto de 16 imágenes presentadas por Antonio Sant’Elia en la 1°  exposición de la Nuove Tendeze en Milán, y una de las presentadas en la publicación del Manifiesto de Arquitectura Futurista.  FUENTE: Da Costa Meyer,E. [1995]. The work of Sant’Elia. EEUU. Pág: 105

    Esta imagen es parte de la colección Citta Nuova expuesta en 1914, y como en la mayoría de ellas, esta constituye una escena urbana gobernada por las circulaciones, los espacios de transporte y  la ausencia deliberada de naturaleza. En este sentido, propone una organización racional y mecánica de las funciones urbanas que –por decirlo en un tono futurista- no hace otra cosa que transformar el problema de la ciudad en un desafío técnico y científico. De esta manera, la imagen evita continuidades  históricas con la tradición, y descarta el romanticismo decorativo o arquetípico de la arquitectura hasta ese momento existente; esa arquitectura a la que el Manifiesto describe como “una vacía ejercitación  estilística, para camuflar de edificio moderno el engañoso juego pasadista de ladrillo y piedra” [MAF].

    Por otra parte, y como un aspecto particular de la Citta a gradinatta,  esta le asigna un rol  infraestructural a un elemento que hasta la época estaba relegado a lo oculto: el ascensor.

    Esto, sería uno de los mayores aciertos respecto a los postulados del Manifiesto de Arquitectura, donde se establece expresamente que: “[…] debemos inventar y volver a fabricar la ciudad futurista como una inmensa obra tumultuosa, ágil, móvil, dinámica en cada una de sus partes, y la casa futurista será similar a una gigantesca máquina. Los ascensores no estarán escondidos como tenias en los huecos de escalera, sino que éstas, ya inútiles, serán eliminadas y los ascensores treparán por las fachadas como serpientes de hierro y cristal” [MAF]. Se entiende, entonces, que la reinvención del concepto de casa no viene dada por una reestructuración formal interna, inmóvil,  sino que a partir del exterior con la mecanización del acto cotidiano de acceder, y la escena dinámica que se genera. El paso desde una imagen a una escena, rompe con la apariencia del edificio estático y silencioso, convirtiéndolo ahora en una estructura en constante movimiento a partir del ascensor a la vista.

    A través de este elemento, -sobredimensionado voluntariamente por la perspectiva de la imagen- es posible traspasar desde todos los niveles del edificio hasta el punto más bajo de la ciudad, atravesando puentes y una superposición de suelos operativos. Esta conexión vertical se transforma, entonces, en la instancia donde el paso entre lo privado y lo público encuentra su mayor  indefinición, vale decir, la superación y reemplazo de la escala doméstica  por una metropolitana de acciones más difusas. Fenómeno que responde fielmente a la utopía futurista, cuando establece que“[…] la calle  ya no correrá como un felpudo delante de las porterías, sino que se construirá bajo tierra en varios niveles, recibiendo el tráfico metropolitano y comunicándose a través de pasarelas metálicas y  rapidísimas cintas transportadoras” [M.A.F].

    Según Esther da Costa Meyer, Sant´Elia  fue posiblemente el primero en separar totalmente el edificio del ascensor,  transformándolo en un canal autónomo de tráfico, cuyo cuerpo metálico estaría influenciado por las fábricas y almacenes de las afueras de Milán que el arquitecto frecuentaba.  Por su parte, Reyner Banham señala que el recurso de la separación,  podría haber sido sugerido por los funiculares del Lago di Como que se elevan a partir de plataformas de salida y están conectados con los distintos puntos de la montaña mediante puentes[4].  Si bien, estas consideraciones podrían quedar en el ámbito de la interrogante,  lo cierto es que    Sant’Elia – inconsciente o no-  llevó al límite una forma que años antes  tímidamente exploraba el arquitecto francés Henri Sauvage; este, en 1909, ya experimentaba con edificios  de departamentos donde proponía circulaciones verticales cuya volumetría, si bien sobresalía de la línea de la fachada, no se desprendía totalmente de él, manteniendo así el mismo lenguaje y sustancia  del edificio [Ver figura 3].

    Figura 3.

    Figura 3. Dibujo realizado en 1909 por Henri Sauvage, donde se aprecia la proyección del volumen de circulación vertical dado por el escalonamiento del edificio. FUENTE: Sauvage, H. [1978]. Henri Sauvage 1873-1932. Bruxelles. Versión editada por Maurice Culot y Lise Grenier. Archives d’Arquitecture moderne, 4 rue Paul Spaak, 1050.

    Bajo esta consideración, la propuesta innovadora de Sant’Elia  requirió, entonces,  de una agudeza técnica mayor para un nuevo lenguaje y materialidad: las estructuras  metálicas; con ellas   logró  liviandad, esbeltez y mayores alcances verticales, entrando en sintonía con la idea de que “la arquitectura  futurista es la arquitectura del cálculo, de la audacia temeraria y de la sencillez; la arquitectura del hormigón armado, del hierro, del cristal, del cartón, de la fibra textil y de todos los sustitutos de la madera, de la piedra y del ladrillo, que permiten obtener la máxima elasticidad y ligereza” [M.A.F].

    Si bien, en la imagen resalta un edificio escalonado – que para el futurista pudiera resultar  estáticamente opresiva y para los críticos una contradicción del Manifiesto- este pasa a un segundo nivel de importancia, ya que es el ascensor la única figura gráficamente acabada  y símbolo se de superación y desecho de la gravedad, estética  y  proporción como problemas arquitectónicos tradicionales. Con ello, se enterraban  los preceptos de Vitrubio, de Vignola y Sansovino[5], cayéndoles por encima el  ruidoso caos de la modernidad futurista, personificado en un dibujo como declaración de principios, el dibujo como un manifiesto,  una las mayores conquistas de Sant’Elia en virtud de una arquitectura de síntesis y expresión, vale decir, una acción de arte.

    Cuando el Manifiesto desprecia la arquitectura “a la moda, solemne, escenográfica, agraciada y agradable”, Sant’Elia responde enérgicamente con la erradicación decorativa y un nuevo concepto de belleza asociado a la exposición bruta de la materia industrial; cuando el Manifiesto proclama “comenzar de 0”, Sant’Elia propone una escena sin lugar, una ciudad nueva, imaginaria,  pero consciente de su tiempo; cuando el Manifiesto grita la necesidad de un “dinamismo plástico, música sin cuadratura y el arte de los ruidos contra la cobarde prolongación del pasado”, Sant’Elia dibuja simplemente una ascensor; un ascensor diferente que sale de la oscuridad a la luz de una ciudad nueva. L.C

    Referencias:

    -BANHAM, R. [1977]. Teoría y diseño en la primer era de la máquina. España: Editorial Nueva Visión. Primera edición  Castellana.

    -COLQUHOUN, A. [2005]. La arquitectura moderna, una historia desapasionada. Barcelona: Edición Gustavo Gili.

    -DA COSTA MEYER, E. [1995]. The work of Sant’Elia, Retreat into the Future. EEUU: Yale University Press. New Haven.

    -FRAMPTON, K. [1981]. Historia crítica de la arquitectura moderna. Barcelona: Editorial Gustavo Gili. Versión Castellana.

    -PIZZA, A. [2002]. Arte y Arquitectura futurista (1914-1918). España: Edición del Colegio de Oficial de Aparejadores y Arquitectos de Murcia.

    -SAUVAGE, H 1873-1932. Henri Sauvage [1873-1932]. Versión reeditada  por Maurice Culot y Lise Grenier. Archives d’Arquitecture moderne, 4 rue Paul Spaak, 1050. Bruxelles.

    -Página web oficial de la Famiglia Artistica Milanese: http://famigliaartisticamilanese.wordpress.com

     


    [1] Si bien, la primera aparición de este movimiento fue en 1909 con la  publicación del “manifiesto futurista”  escrito por el poeta italiano  Fillipo Tommaso Marinetti (1876-1944), es recién en 1910, con la llegada de Umberto Boccioni, que el movimiento  comienza a extender su polémica “anticultural” al sector del arte plástico. Ver Frampton, K. [1981]. Historia crítica de la arquitectura moderna. España. Editorial Gustavo Gili.

    [2] Antonio Pizza citando una arenga de Umberto Boccioni [parte del movimiento futurista]. Ver en  Pizza, A. [2002]. Arte y Arquitectura futurista (1914-1918).España. Pág.: 99-104.

    [3] Para este trabajo, se utilizan sólo algunos pasajes del  Manifiesto de Arquitectura Futurista, Pudiéndose apreciar en su totalidad en en  Pizza, A. [2002]. Arte y Arquitectura futurista (1914-1918).España. O bien, vía web en: http://descontexto.blogspot.com/2010/09/manifiesto-de-la-arquitectura-futurista.html

    [4] Ver Banham, R. [1977].  Teoría y diseño en la primer era de la máquina. España: Edición Nueva Visión. Primera edición Castellana. Pág.: 132.

    [5] Símbolos de la irritante tradición europea según los futuristas. Citados en el Manifiesto de Arquitectura Futurista.